También relató 'Umar -que Dios esté complacido con él-:
«Un día, cuando estábamos en compañía del Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, se presento ante nosotros un hombre, con vestidos de resplandeciente blancura, y cabellos intensamente negros, al que no se le veían señales de viaje, y ninguno de nosotros le conocia. Se sento ante el Profeta - la paz y las bendiciones de Dios sean con él- , y apoyando las rodillas contra sus rodillas, y poniendo las manos encima de sus muslos, dijo: "¡Oh Muhammad, hablame acerca del Islam!".